Cuando los Cleveland Cavaliers se desprendieron de su joven dos veces All-Star Darius Garland, buscaban a un recambio disponible para impulsar la lucha por los playoffs. A pesar de sus defectos, James Harden suele estar disponible casi siempre. Ha mostrado actuaciones flojas en los playoffs y ha cambiado de equipo con frecuencia, pero a lo largo de sus diecisiete temporadas ha sido uno de los jugadores más duraderos de la liga.
En apenas siete juegos desde su llegada a los Cavaliers, Harden sufrió una fractura del pulgar no desplazada, lo que pone en duda su estatus a futuro. Es dudoso para el encuentro de doble jornada frente a los Bucks de Milwaukee, pero sea cual sea el caso, es duro ver que sufra una lesión que podría acompañarlo durante el resto de la temporada.
Harden ha sido un creador de juego invaluable desde que llegó a Cleveland. Los Cavs han contado con la segunda mejor calificación ofensiva de la liga desde el cambio, y Harden promedia 8 asistencias por partido. Cleveland ha necesitado desesperadamente más manejadores de balón que pudieran generar presión constante sobre el aro, y él ha cumplido precisamente con eso.
Jarrett Allen había empezado a encenderse antes del trueque, pero ha sido increíble ver cómo ha aumentado su rol desde que se asoció con Harden. Cleveland no siempre logró mantener a Allen involucrado en la ofensiva, y siento que eso también le perjudicó como reboteador defensivo. Harden se ha desempeñado de manera excelente junto a Allen en el pick-and-roll, y también destaca al encontrar a Allen cuando éste realiza cortes desde la línea de base. Esta constante actividad ofensiva ha contribuido a un mayor impulso defensivo por parte de Allen.
Sin embargo, Allen no es el único beneficiado; ha existido una relación simbiótica. El espaciado de alto nivel que ofrece el resto de los Cavs, y un centro atlético que corre hacia el aro, también han revitalizado a Harden. Está promediando un 49.4% en tiros de campo, lo que sería un máximo de su carrera, ya que toma más triples tras recibir el pase y se beneficia de disponer de menos doble cobertura que en casi cualquier momento de su trayectoria.
Afortunadamente, Harden no fue el único movimiento que realizaron los Cavs en la fecha límite. Dennis Schroeder ha tomado el control de la posición de base suplente tras un experimento fallido con Lonzo Ball en la primera mitad de la temporada. Schroeder ha elevado el nivel de este banco de Cavs, convirtiendo lo que era una debilidad en una fortaleza desde su llegada.
Los Cavs habían podido distribuir los minutos entre Harden y Donovan Mitchell, pero si esta lesión mantiene a Harden fuera por algún periodo, será interesante ver qué rol cobrará Schroeder.
Jaylon Tyson y Sam Merrill han dado saltos considerables esta temporada y volverán a verse empujados a roles mayores ante la lesión de Harden. Ojalá Harden pueda recuperarse pronto, ya que no estoy seguro de que jugar con una lesión en la mano antes de los playoffs sea lo mejor para su rendimiento a largo plazo.